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Enredada en su propia red

Anayra tiene un emprendimiento en línea, una pequeña red social orientada a gente de barrios cercanos a donde ella vive. Ya lleva cinco años trabajando en Internet y ha obtenido un grupo importante de usuarios de todas las edades. Le ha ido muy bien con esta red donde cada usuario ingresa con su nombre o apodo y luego comparte vivencias barriales. Así de fácil y así de complicado fue convertir esta idea en un éxito, comenzando desde la nada y llegando a tener cinco mil vecinos conectados. Estos participan activamente comprando, vendiendo o intercambiando cosas en desuso y también haciendo donaciones para tareas comunitarias. Su empresa ha obtenido un importante ingreso económico que proviene de pequeños comercios como panaderías, peluquerías, almacenes, pescaderias, etc que ofrecen descuentos si el usuario compra y menciona su sitio web.

Ella se enorgullece de decir que conoce a casi todos los usuarios y que no ha habido mayores problemas entre ellos. “Para problemas están Facebook y Tinder” dijo con ironía en una entrevista a la TV ya que su emprendimiento ha llegado a la prensa como un ejemplo de pequeña empresa con amplia proyección social.

Anayra trabaja desde su casa y de esta forma puede estar casi todo el día junto a Belina, su hija de siete años. Como le ha ido tan bien, decidió presentarse a una convocatoria de fondos de un organismo de crédito por que le contaron sobre una propuesta de ayuda económica a emprendimientos sociales con el fin de hacerlos crecer y potenciar su alcance territorial.

Con este fin ingreso al sitio del organismo de crédito y comenzó a completar una serie de formularios a cual de todos más complejo con el inevitable regreso a la pantalla previa cuando comete el más mínimo error. Desde el inicio se tropezó con que le pidieron datos como si el emprendimiento fuera de ladrillos en vez de preguntar datos de un emprendimiento virtual, entonces tuvo que completar muchos items del tipo “indique las cantidad de locales destinados a los usuarios” o “indique los metros cuadrados”. Ella había escrito al principio que todo era en línea pero tenia que aplicar a través de un programa abierto a todo tipo de propuestas. Mientras estaba en esta tarea se acerca su hija Belina y le dice:

—Mamá ¿Qué estas haciendo?

—Trabajando—respondió Anayra.

—Papá va a trabajar a una oficina muy bonita.

—¿Y mi amor?

—Ese es un trabajo de verdad.

—Beli, no te he dicho que a veces te pareces mucho a tu padre. Ve a terminar la tareas, por favor.

Y siguió completando requisitos hasta que llegó al item 52: “Se deberá explicar cómo se pretende incluir los enfoques de género, generaciones, étnico-racial, discapacidad y diversidad sexual”.

“Y esto que es, en una red privada barrial no es es necesario semejante cosa”, pensó Anayra. Y dejo en blanco la casilla suponiendo que era opcional, presiono enter y apareció el mensaje “Error, debe enviar una propuesta de enfoques de género, generaciones, étnico-racial, discapacidad y diversidad sexual (item 52)”.

Fue suficiente por ese día y a la mañana siguiente llamó para informarse. Le explicaron que si o si debía enviar una propuesta, que no importaba que su sitio fuera online y que haya funcionado muy bien hasta ahora. Anayra planteó que no entendía como si todos los usuarios habían socializado sin saber si pertenecían a una categoría u otra, de ahora en mas iba a tener que clasificar a sus vecinos. Luego de discutir un rato le permitieron enviar un propuesta por correo electrónico sin tener que completar el tramite online.

Envió su propuesta y agrego que no es su objetivo establecer categorizaciones teniendo que solicitar datos que, entendía, eran privados.

Días después recibió el siguiente correo electrónico:

Estimada Anayra Almaforte:

 Tenemos el agrado de informarle que su proyecto fue seleccionado para recibir de 35.000 a 150.000 dólares americanos debido al alcance social que ha tenido su proyecto hasta el día de hoy. Para hacer uso de los fondos solo debe enviar un plan corregido de enfoques de inclusión (item 52). Para esto un asesor en proyectos de inversión social, el Dr. Justo Casino, se contactará con usted y la ayudará a desarrollar el plan de negocios.

 Cordialmente,

Victoria Helena Romana

Asesora para el desarrollo humano / Hacemos crecer lo posible”

Luego se reunió con el Dr. Casino quien luego de felicitarla por haber obtenido la pre-aprobación le dijo que sería muy fácil modificar el sitio para cumplir con el item 52, que lo que había que hacer era crear una sala de chat para cada orientación sexual, otras para las distintas etnias, otras para discapacidades y para las demás diversidades. Y que únicamente había que tener las salas pre-instaladas y luego ella elegiría cual estaría activa y cual no. Y para ser más claro y ejemplificar le dice:

—Hay que configurar una sala para chinos.

—Pero no hay chinos en mi ciudad—dice Anayra sin ocultar su asombro.

—No importa, pueden venir y tienes que estar preparada. Y ya te digo, son muy inteligentes y trabajadores. Otro asunto a tener presente es que es recomendable tener un socio, un hombre, lo ideal seria un gay por que ya cubres dos géneros, el aparente y el real. O un militante LGTB.

—¿Tengo que tener un socio por el género y no por lo que me aporte al proyecto?

—Lo más pesado ya lo has hecho todo tu, sola, y va muy bien. Ahora se trata de crecer y llenar requerimientos, como el item 52 , para atraer el dinero del organismo multilateral y que este pueda justificar la inversión.

—Pero, ¿Cómo recabo toda esa información de géneros, etnias, discapacidades, ingresos y lo demás? ¿No son datos privados?

—Me imagino que ya habrás recabado algo de información.

—Nombre, apellido, gustos generales , ocho rubros aproximadamente.

—Nada mas y te han elegido. Que suerte has tenido. Ay, mi reina, de los usuarios tienes que saber todo. No menos de doscientos cincuenta variables entre datos directos e indirectos. Desde el sitio hay que conocer que páginas visitan, que chatean, el tiempo que están conectados, donde hacen clic y mucho mas. Lo que reporta cualquier métrica. Y es fácil de instrumentar, yo lo puedo hacer por un cargo a convenir.

—Siento que los vecinos son mis amigos y a mis amigos no me interesa espiarles la vida.

—Nunca escuche algo así, que bueno. Pero no le podemos vender eso a un inversor. Ademas a cinco mil usuarios los has podido manejar hasta ahora pero la nueva inversión significa crecer a 100.000 o 300.000 usuarios. Estamos hablando de algo en serio.

—Comencé esto con dos dólares desde un cibercafe, chateando de madrugada y desde ese momento hasta ahora todo ha sido en serio. Luego le llamare. Muchas gracias y suerte señor Casino—le dice Anayra y volvió a su casa rápidamente . Al cruzar la puerta la esperaba Belina con:

—Mamá, no termino de hacer la tarea. ¿Me ayudas?

—Si, claro. ¿Sobre que trata? —dice Anayra.

—Sobre lo que fue el Apartheid.

—¿Qué no entiendes?

—¿Por qué si podían convivir todos separaron a la mayoría?

—Una raza, la minoría blanca, se creía superior a la otra y para mantener sus privilegios separó a la mayoría negra. Fue un sistema absolutamente injusto y superado, por eso no lo entiendes. Es asunto del pasado. Nadie clasifica personas o si se clasifica es con opción a salir de la clasificación. Hoy no envían a la gente de una raza a vivir en determinado barrio. Cada cual puede vivir donde quiera.

—Algo así como tu red social donde los vecinos no están clasificados.

—Si, tal cual. No se si te envié a la mejor escuela.

—¿Qué?

—No importa, ve a jugar un rato que ya has hecho todo muy bien y luego continuas con las tareas.

Y Belina salió corriendo y saltando en una pierna rumbo a su rincón de juguetes.

Anayra quedo pensativa y muchas ideas pasaban por su cabeza: votación entre vecinos, salas de chat optativas, encuestas voluntarias,volver a hablar con Casino, concursos de ideas, etc. Buscó información en Internet. Encontró lo que es el enfoque transversal y su convivencia respetuosa entre distintas tendencias, credos , etnias etc. Pero no le cerraba que hubiera primero que clasificar a la gente para luego decirle que convivan pacíficamente cuando la propia clasificación, al ser forzada, podía ser la causa de los problemas de convivencia. No ignoraba que podía haber personas que se sintieran reprimidas o marginadas por no poder mostrar libremente su orientación sexual, religiosa, etc . Una opción era trasladar la solución de la convivencia pacifica que sucede en una plaza publica a un espacio virtual donde cada cual pudiera decir lo que se le antojara o abrir salas para distintos grupos según distintas categorías y que cada uno se uniera de manera voluntaria. Era la opción más viable. Le quedaba por resolver lo de los datos privados de los usuarios. Había creado la red respetando la privacidad de cada uno. También sabia que a la mayoría no le importaba compartir datos en las mas variadas redes. Ella no era la Madre Teresa de Calcuta ni mucho menos solo creía que si hacia eso se iba a parecer al resto de redes y sitios que siempre había detestado o a personas como el Dr. Casino. Se sentía enredada en la red que ella había creado y que ahora tenía que cambiar. La invadía la angustia y no paraba de darle vueltas al asunto cuando Belina regresa y le dice:

—Mamá, tengo otra tarea

—No. Por favor, ya tengo miedo a tus tareas.

—¿Qué? Miedo, ¿Tu?

—A ver que es.

—Es de la clase de religión.

—Cartón lleno, lotería.

—Es sobre el salmo 18:25 que dice “Con alguien leal tú actuarás en lealtad” Esto no es claro.

—No puedes vivir si ser leal a nada, tienes que ser leal a alguien o algo y la lealtad te será respondida con más lealtad o buenas acciones.

—¿A qué eres leal?

—A ti, a los amigos, a los compromisos, a mi trabajo.

—Y a los seguidores de tu sitio, que te envían cientos de mensajes, ¿Cómo les devuelves lealtad?

—Te amo.

—Y yo mas, quiero un helado, pero no me contestaste la pregunta.

—En este momento de posible crecimiento de la red les explicare todo, no en letra chica, conocerán todo lo sucedido con el señor Casino, con las política de privacidad. Los vecinos de la red me han permitido lograr mis sueños y deben ser participes de la toma de decisiones y del rumbo futuro que tome mi red. Que sea lo que sea y que ellos elijan. Esta será mi manera de demostrar lealtad hacia quienes me regalaron parte de su día a día.

—Mamá, creo que has trabajado demasiado.

—Cierto, suficiente por hoy. Vamos a tomar un helado.

—Bien, por fin. Juguemos una carrera hasta el coche. La que llega última es Trump.

Y fue empate.

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